Durante siete años, dos familias han estado entablando disputas similares luego de que verse afectadas por dos episodios de negligencia médica. Los casos salieron a la luz luego de que las víctimas recibieran tratamiento en el University of Iowa Hospitals and Clinics, allá por el año 2004. Los abogados de negligencia médica lucharon arduamente por sus defendidos, Melinda Schultz y la familia de William Bribriesco, en un intento por obtener una compensación económica que les permitiera lidiar con el problema en el futuro.
Finalmente, este año, la State Appeals Board emitió veredictos favorables en ambos casos dando fin a las apelaciones del 2007. Como parte de las respectivas sentencias, tanto el hospital como sus empleados de ese entonces negaron cualquier concepto de premeditación.
Dos demandantes que finalmente encuentran justicia
En el primer veredicto emitido, el State Appeals Board aprobó una compensación económica de nada menos que $300,000 por el caso Melinda Schultz. Aquí, el demandante alegó que el anestesista le administró de manera negligente medicinas contra el dolor antes de una operación de rodilla. En el segundo veredicto, la familia de William Bribriesco recibió la catidad de $91,000. El Sr. Bribriesco perdió la vida luego de una larga estancia en el hospital: los abogados defensores alegaron que esto se debió a una infección atribuible al tratamiento negligente que recibió en el Hospital de la Universidad de Iowa. Luego de un complicado procedimiento aplicado para tratar un aneurisma cardiaco, el hombre falleció.
Abogados de Negligencia Médica en New Jersey y Philadelphia
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En Osborne v. United States, un caso ocurrido en West Virginia, la corte permitió que una tercera persona sentara una demanda en contra de un doctor cuyo tratamiento negligente resultó en una seria lesión: la corte dictaminó que en casos donde los resultados de un tratamiento sean previsibles, las terceras personas tienen el derecho de demandar. En New York tenemos el caso Tenuto v. Lederle Labs, donde la corte encontró que se tenía la obligación de advertir a los padres de los riesgos inherentes a la vacunación de uno de sus hijos. Finalmente, los abogados de negligencia médica mencionan el caso en Pennsylvania DiMarco v. Lynch Homes-Chester County, Inc., en donde un doctor no le advirtió a su paciente sobre lo contagioso de su enfermedad: dado que terceras estuvieron en riesgo de contraerla, la demanda en su contra fue aceptada.
El principal objetivo es determinar si la ley está haciendo responsables sólo a los doctores negligentes quienes en sus respectivos centros de labores, incluso si gozan de cierta fama y están brindando un tratamiento adecuado, causan daños y perjuicios a los pacientes.
Los elementos de toda negligencia, concretamente aquella relacionada con casos de negligencia médica, son deber, incumplimiento del deber, causal, y daños: en el ámbito de la negligencia médica, doctores, enfermeras y otros proveedores de salud tienen el deber de seguir los estándares de cuidado establecidos; un médico que hace algo que no está dentro de estos estándares, deja de hacer lo que debería, y por ello puede caer en incumplimiento de su deber; tercero, el demandante debe demostrar que el incidente se generó debido a este incumplimiento de su deber, entonces se tiene una causal. Finalmente, para probar que existió negligencia, es esencial demostrar que han habido daños y perjuicios. No es suficiente evidenciar que el médico no siguió los estándares de cuidado establecidos si es que no existe daño o perjuicio como consecuencia de ello.
Esta categoría incluida en la legislación vigente se ha vuelto muy popular en los últimos años, y en diferentes estados de nuestra nación muchas ‘víctimas indirectas’ han podido incluir el concepto de pérdida de consorcio en sus respectivas demandas, padres, abuelos e hijos entre ellos. Es crucial para los abogados conocer al derecho y al revés la legislación vigente en sus respectivos estados, ya que muchas personas son las afectadas por un episodio de negligencia médica además del paciente: este concepto incluido en la ley se está abriendo paso a pasos agigantados.
Los abogados aseveran que estos llamados ‘daños hedónicos’ deberían ser reconocidos en todos los estados pues las víctimas de negligencia médica pierden la posibilidad de seguir disfrutando de la vida y, en los casos más serios, hasta las ganas de seguir viviendo. Imaginemos el caso de un apasionado por la natación quien, debido a un descuido del doctor, no puede volver a mover sus piernas en el agua, o el de una persona que ha encontrado en el golf una pasión imposible de dejar, que por alguna negligencia en el quirófano, ha perdido la sensibilidad en los brazos…
El gobernador Bill Haslam no hizo mucho por mantener en secreto que en su agenda estaba limitar las demandas legales dentro de la jurisdicción. Ahora, con la aprobación de la Tennessee Civil Justice Act of 2011, los abogados están convencidos de que eso fue exactamente lo que se hizo: dolor, sufrimiento, junto a otros conceptos por daños no económicos, han sido limitados hasta un máximo de $750,000. Además, esta nueva ley también limita la compensación por daños punitivos en ambos casos, negligencia médica y lesiones personales, a sólo $500,000.
Un jurado del estado de California condenó a Timothy Ralph Carrillo, de 49 años de edad, a 35 años en prisión por robar más de $100,000 a sus víctimas. Carrillo ha sido acusado de 24 cargos incluyendo abuso financiero en contra de personas de la tercera edad, robo en propiedad ajena, robo agravado y desempeño sin licencia profesional: entre el 2006 y 2008, Carrillo se las arregló para convencer a nueve personas, la mayoría octogenarios, de que le dieran un adelanto de dinero por concepto de arreglos caseros como pintura, reemplazo de ventanas, y trabajos en el techo. Seguidamente desapareció sin dejar rastro ni, obviamente, realizar alguna de las tareas para las que había sido contratado. Las víctimas que testificaron en el proceso dijeron que sus respectivas pérdidas oscilaban entre $1,260 y $65,000. Esta última retiró semenjante cantidad de su tarjeta de crédito pues Carrillo le había dicho que necesitaba $50,000 para pagar a un compañero por concepto de suministro de energía y repuestos cuando en realidad, el dinero era para pagar una deuda de juego.
En esa ocasión, el doctor Luis Mignucci retiró accidentalmente el disco de la espina dorsal T5-T6 en vez del T6-T7. Seguidamente le echó la culpa a la imagen de resonancia magnética que según él no estaba del todo clara, así como también a la altura del paciente.