Clínica Mayo: síntomas y etapas de una escara o llaga de presión

Aprender a prevenir o descubrir una escara es una de las mejores maneras de ayudar a un ser querido que reside en un centro médico o de rehabilitación.
De no ser tratadas apropiadamente, las llagas de presión pueden ser fatales: en el mejor de los casos sólo causarán un enorme dolor y retrasarán el proceso de recuperación del paciente por semanas, sino meses.

En añadidura, la aparición de escaras suele ser a menudo un claro indicativo de descuido por parte del personal empleado en una residencia. Es por ello que usted debe buscar información y familiarizarse con los signos y síntomas de las llagas de presión de manera tal que pueda tomar acciones inmediatas, pues podría estar ante un caso de abuso o negligencia médica.

La Clínica Mayo pone a nuestra disposición la siguiente descripción de escaras o llagas de presión, así como las áreas comprometidas y complicaciones que éstas pueden acarrear:

Cualquier tipo de escara normalmente se encuentra en alguna de las cuatro etapas que mencionaremos a continuación, diferenciadas por su severidad.
La National Pressure Ulcer Advisory Panel, organización dedicada a la prevención y tratamiento de las llagas de presión, las ha clasificado del siguiente modo:

  • Etapa I: inicialmente, una escara aparece en forma de enrojecimiento continuo de un sector de la piel que puede originar escozor, doler, calentarse o sentirse un tanto diferente al tacto. En los latinos, morenos u otro tipo de gente cuyo color de piel es oscuro, la zona afectada puede parecerse a un trozo de yeso azul o púrpura, verse escamada o pálida. En este punto las heridas son superficiales y desaparecen poco después de que el paciente libera la presión de esa parte del cuerpo.
  • Etapa II: a estas alturas, el afectado ha perdido algo de piel ya sea en la epidermis (la capa externa de la piel), la dermis (la capa interna de la piel) o en ambas capas. La herida se presenta ahora en forma de llaga como si fuera una ampolla o una abrasión, y los tejidos circundantes pueden denotar una cierta decoloración roja o púrpura. Si esta complicación cutánea es tratada de inmediato, el paciente puede todavía recuperarse satisfactoriamente y en poco tiempo.
  • Etapa III: en el momento en que la escara llega a este punto, el daño ya se ha extendido a la parte del tejido que se encuentra debajo de la piel. Se crea entonces una herida profunda, parecida a un pequeño cráter.
  • Etapa IV: en la etapa más avanzada y seria, ocurre una gran cantidad de pérdida de piel junto con daño en el músculo, hueso, e incluso estructuras complementarias como tendones y articulaciones.Aquí, la curación completa de las heridas es un proceso sumamente complicado y puede derivar en infecciones letales para el paciente.

Si usted está postrado en una silla de ruedas, está más propenso a desarrollar una escara en las siguientes zonas:

  • Cóccix o nalgas
  • Omóplatos o columna vertebral
  • Parte posterior de sus brazos y piernas, que se apoyan en la silla para descansar.

Si usted está postrado en una cama, está más propenso a desarrollar una escara en las siguientes zonas:

  • La parte trasera o lateral de su cabeza
  • El borde de sus orejas
  • Sus hombros u omóplatos
  • Cadera, espalda baja o cóccix
  • La parte trasera o lateral de sus rodillas, talones, tobillos o dedos del pie

No olvide que, si usted ya ha leído la información detallada expuesta sobre escaras o llagas de presión, y cree que alguno de sus seres queridos puede estar siendo víctima de abuso o negligencia médica, puede llamarnos inmediatamente al número (856) 833-0600 en New Jersey o al (215) 567-2380 en Philadelphia.
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