Ruth Farrell era una bibliotecaria de 41 años de edad, oriunda de Connecticut, que ingresó en un centro sin fines de lucro ubicado en New Canaan, CT. Sólo una semana después de su llegada, en el mes de enero del 2002, Farrell se suicidó ahorcándose en el Silver Hill Hospital: éste se ha vuelto conocido por su célebre clientela, pero el estado en que se encontró al difunto hace cuestionarse si tanto la institución como su personal médico incurrieron en alguna falta.
Nuestros abogados especializados en negligencia médica aseguran que cuando un doctor no sabe ver con claridad el alto riesgo de suicidio en un paciente, y define un tratamiento de acuerdo a ello, el caso de negligencia se vuelve tan significativo como tantos otros que hemos visto ya en este espacio.
Artículo de prensa infunde prejuicios en los jueces
La demanda, presentada por los deudos de Farrell, sostenía que tanto el hospital como el Dr. Shander habían incurrido en negligencia, pero los jueces del Tribunal superior de Justicia decidieron que ésta no había existido. Casi tres años después, una apelación pone fin a este veredicto basándose en que el juez había preguntado a los miembros del jurado si habían leído cierto artículo del New York Times antes de que diera inicio el proceso: el artículo en cuestión pudo haber afectado las emociones y creado prejuicios en ellos, lo que habría influido injustamente en la decisión tomada.
¿Pero de qué se trataba este artículo? Pues para empezar había sido escrito por David Kervick, quien conoció a Farrell cuando ambos eran pacientes del mismo centro, y que luego fue dado de alta como repentino heredero de la mitad de sus posesiones (valorizadas en aproximadamente $500,000). El artículo hacía algunas afirmaciones que ahora Kervick se ha encargado de negar categóricamente, pero que en su momento habrían hecho imposible que el jurado emitiera una sentencia justa e imparcial después de leerlo. Más allá de si éste influyó injustamente en el juicio original, el debate sobre si hubo en efecto mala praxis por parte del hospital y los médicos responsables sigue en pie.
Ahora el único deseo de los deudos es comprobar que Ruth fue atendida apropiadamente en la institución, y que su vida no llegó a un final prematuro debido a negligencia médica.
Abogados de Negligencia Médica en New Jersey y Philadelphia
Si usted o algún familiar se ha sometido a algún tratamiento médico y no ha quedado satisfecho con los resultados, pues piensa que durante en proceso se cometieron errores o eventos atribuibles a negligencia médica, necesita hablar inmediatamente con un profesional en la materia. Póngase en contacto con el Estudio de Abogados Mininno para una evaluación gratuita de su caso o llámenos al (856) 833-0600 en New Jersey, o al (215) 567-2380 en Philadelphia.
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Se sabe que esta especie de úlcera se desarrolla a menudo en talones, tobillos, caderas o nalgas, y que ocurre cuando un paciente recibe cuidado negligente dentro de una institución o centro de cuidado: casi siempre porque los miembros del staff olvidan cambiarle de posición, algo que resulta de gran importancia sobre todo en internos que pasan la mayor parte del tiempo en una cama o en una silla de ruedas.
Aún sabiendo que las barandas están pensadas para prevenir casos de negligencia o abuso en residencias, lo cierto es que en la opinión de muchos suponen más un peligro que una ayuda. En el 2006, la FDA emitió una serie de directivas para su uso en las instituciones y centros de cuidado del adulto mayor, y desde entonces, han sido usadas cada vez menos.
El cirujano que llevó a cabo esta operación, Dr. Shawn Goodman, dijo que “no se dio cuenta de que estaba operando el otro ojo hasta que ya todo había terminado”. La madre del menor afirma que desde la operación no ha habido mejoría alguna del problema de su ojo derecho y el izquierdo, que fue operado innecesariamente, ahora parece padecer de lo mismo: el doctor envió una enfermera para que informara a los padres de que iban a operar los dos ojos a su hijo, pero ésta no pidió su aprobación para que este proceso se llevara a cabo o dio alguna explicación del por qué de este repentino cambio de eventos.
Un abogado especializado en defectos de nacimiento lo suficientemente experimentado puede resultar imprescindible cuando se presentan este tipo de casos. Si bien es cierto que en muchas ocasiones el que un bebé llegue a este mundo con este tipo de defectos orales no es culpa de nadie, hay veces en que la responsabilidad puede atribuirse a ciertos factores externos. Por ejemplo, uno de los que recientemente ha salido a la luz es el consumo de Topamax (Topiramate) durante el embarazo: La 
– Pérdida de masa muscular
A Sasha Sanders se le ordenó que monitoreara los signos vitales de LeCroy y que esté atenta a cualquier indicio de disminución de su intensidad respiratoria cada treinta minutos. Entre las instrucciones que se le dieron también figuraba la administración de 50-75 mg de Demerol “para aliviar el dolor severo cada tres horas, o 1-2 tabletas de Vicodin vía oral para el dolor moderado cada tres horas”.
Muchos de los internos en estas instituciones tienen discapacidades físicas y psicológicas que hacen que cuidarse por sí mismos resulte muy difícil o virtualmente imposible. Por tanto, necesitan de terceras personas para realizar tareas tan simples pero vitales como la higiene bucal en aras de prevenir las complicaciones físicas que podrían darse de no hacerlas.
A estas alturas ya no es novedad la relación que se ha encontrado entre el consumo de Tomapax (Topiramate) durante el embarazo y la presencia de
El demandante y su respectivo abogado de negligencia médica sentaron la denuncia contra Steven Orland, el urólogo de Trenton que estuvo a cargo de este procedimiento: en la demanda se señalaba que ésta terminó causándole un gran daño a la uretra, que luego tuvo que ser curada mediante un tedioso y ‘poco adecuado’ tratamiento post-operatorio.