Linda Johnson fue a visitar al Dr. Ernest Pennington en enero del 2008 con motivo de una consulta concerniente a un problema bucal, cuyo diagnóstico señalaba la implementación de un puente dental para tratar de solucionarlo.
Pues bien, de acuerdo a una denuncia presentada por su abogado de negligencia médica, Christopher J. Heavens, en el mes de junio del año pasado en el Kanawha Circuit Court, West Virginia, el material que fue usado para hacer los moldes causó una terrible infección a sus encías: ésta envolvió una posición incorrecta del mencionado puente, raíces dentales expuestas, y dolor severo.
Las complicaciones causadas a la Sra. Johnson degeneraron en la extracción de varias piezas dentales y una serie de procesos complicados y de costo muy elevado. Ahora, ella está demandando a Charleston Dental Associates y al Dr. Pennington por el impase sucedido.
La Sra. Johnson fue atendida por el Dr. Richard Smith, esto en el mes de febrero del 2009, con el objeto de corregir los errores originados por el Dr. Pennington: antes de visitarle, ella pensaba que los problemas que se veía obligada a afrontar eran inevitables, pero él le explicó que el tratamiento recibido “podría ser catalogado como negligencia médica”
La negligencia médica dental también puede evitarse
A diferencia de otras formas de negligencia médica, las complicaciones derivadas de procedimientos dentales son imprevisibles, pero esto no siempre es cierto: en muchas ocasiones, los errores cometidos por un doctor o una enfermera causan severas complicaciones que pueden degenerar en procesos de recuperación largos y muy dolorosos. La negligencia médica dental debe ser tomada mucho más en serio y considerarse una violación de los estándares del servicio que se espera de cualquier profesional médico.
Abogados de Negligencia Médica en New Jersey y Philadelphia
Si usted o algún miembro de su familia ha tenido que afrontar recientemente complicaciones severas producto de cualquier tipo de negligencia médica, es probable que desee hablar con alguno de nuestros profesionales al respecto y averiguar cuáles son sus derechos legales. Por favor, póngase en contacto con el Estudio de Abogados Mininno para una evaluación gratuita de su caso o llámenos al (856) 833-0600 en New Jersey, o al (215) 567-2380 en Philadelphia.
La familia Muncy había efectuado la respectiva denuncia con la esperanza de recibir compensación por daños punitivos y no punitivos: dolor y sufrimiento, reducción de ingresos económicos, y pérdida de las ganas de vivir para el Sr. Murcy, así como pérdida de vida marital, cuidado, y manutención para su esposa Wanda. Los abogados señalan que la pareja acusa al Dr. Stillerman de no haber asesorado, tratado, o haberle brindado atención posterior por el problema de celulitis y absceso que presentaban en un dedo del pie.
La joven Hannah Tilton recibirá nada menos que $2.3 millones por concepto de gastos en medicinas y cuidados médicos que tendrá que afrontar en el futuro, $345,000 por aquellos en los que ya ha incurrido, y otros $500,000 por discapacidad e imposibilidad de vivir con normalidad.
Durante la etapa de recopilación de información y evidencia, cada parte deberá llevar a cabo interrogatorios, declaraciones, y solicitar a las autoridades pertinentes el acceso a documentos claves en un esfuerzo por llegar hasta el fondo del asunto. El demandante está en la necesidad de probar todos y cada uno de los cargos en aras de salir victorioso del proceso por negligencia médica.
La demanda, presentada por los deudos de Farrell, sostenía que tanto el hospital como el Dr. Shander habían incurrido en negligencia, pero los jueces del Tribunal superior de Justicia decidieron que ésta no había existido. Casi tres años después, una apelación pone fin a este veredicto basándose en que el juez había preguntado a los miembros del jurado si habían leído cierto artículo del New York Times antes de que diera inicio el proceso: el artículo en cuestión pudo haber afectado las emociones y creado prejuicios en ellos, lo que habría influido injustamente en la decisión tomada.
El cirujano que llevó a cabo esta operación, Dr. Shawn Goodman, dijo que “no se dio cuenta de que estaba operando el otro ojo hasta que ya todo había terminado”. La madre del menor afirma que desde la operación no ha habido mejoría alguna del problema de su ojo derecho y el izquierdo, que fue operado innecesariamente, ahora parece padecer de lo mismo: el doctor envió una enfermera para que informara a los padres de que iban a operar los dos ojos a su hijo, pero ésta no pidió su aprobación para que este proceso se llevara a cabo o dio alguna explicación del por qué de este repentino cambio de eventos.
A Sasha Sanders se le ordenó que monitoreara los signos vitales de LeCroy y que esté atenta a cualquier indicio de disminución de su intensidad respiratoria cada treinta minutos. Entre las instrucciones que se le dieron también figuraba la administración de 50-75 mg de Demerol “para aliviar el dolor severo cada tres horas, o 1-2 tabletas de Vicodin vía oral para el dolor moderado cada tres horas”.
El demandante y su respectivo abogado de negligencia médica sentaron la denuncia contra Steven Orland, el urólogo de Trenton que estuvo a cargo de este procedimiento: en la demanda se señalaba que ésta terminó causándole un gran daño a la uretra, que luego tuvo que ser curada mediante un tedioso y ‘poco adecuado’ tratamiento post-operatorio.
Durante la década pasada, en Florida se ha estado buscando alguna solución para mantener la calidad del servicio ofrecido por sus doctores. La ausencia de una legislación que les proteja frente a demandas por negligencia médica supone un factor decisivo a la hora que les toca seleccionar un lugar para ejercer la medicina: si pueden disminuir los gastos en seguros y otras maneras de protegerse contra estas denuncias, verán un considerable incremento en sus márgenes de ganancia.
En la cumbre, los doctores afirmaron que es necesario aplicar la Tort Reform debido a que la amenaza de una demanda por negligencia médica les obliga a practicar la medicina de una manera “defensiva”, es decir, un sistema en el que se ordena demasiadas pruebas (muchas de ellas innecesarias) para evitar a toda costa ser demandado.